Somos parte del comité ejecutivo del grupo de observación de la tierra
¡Pilas, que esta noticia está de no creer! Colombia se metió a las ligas mayores de la tecnología espacial y el cuidado del planeta. Resulta que nuestro país fue elegido para formar parte del selectísimo Comité Ejecutivo del Grupo de Observación de la Tierra (GEO), allá en Ginebra, Suiza. Para que se hagan una idea de la magnitud del logro: este parche está conformado por apenas 16 países de todo el mundo, y nosotros entramos a ocupar una de las escasas tres sillas destinadas a toda la región de América Latina y el Caribe. Es decir, pasamos de ser los que solo escuchaban, a los que ahora toman las decisiones grandes sobre cómo el planeta entero va a vigilar el cambio climático.
El asunto no es solo de caché, sino de datos puros y duros. En la última cumbre del GEO, la delegación colombiana —liderada por el IDEAM— sacó pecho mostrando que el país no se queda atrás en tecnología. Colombia llega a este comité con la responsabilidad de coordinar una red global que maneja miles de terabytes de información satelital diaria. La meta principal que se puso el país sobre la mesa es democratizar el acceso a estos datos climáticos para que los campesinos, líderes comunitarios y científicos de a pie en las regiones más apartadas puedan anticipar sequías o inundaciones con una precisión que antes parecía de película de ciencia ficción.
Lo verdaderamente bacano de este logro es que el mundo entero reconoció que el conocimiento de nuestras comunidades indígenas y locales vale oro. Colombia demostró ante los duros de la ciencia mundial que los datos de los satélites más avanzados se quedan cortos si no se combinan con el saber ancestral de quienes cuidan los bosques y los ríos en el territorio. Con este nombramiento, el país liderará la estrategia para que la ciencia global deje de ser un monólogo del hemisferio norte y empiece a escuchar de verdad las soluciones que nacen en el Sur Global.
Y es que la jugada maestra viene con números claros para nuestra propia casa. Al estar en la mesa principal del GEO, Colombia tendrá acceso prioritario a tecnologías de última generación para vigilar en tiempo real la deforestación de la Amazonía, medir el deshielo de nuestros nevados y monitorear la salud de los océanos. Esto se traduce en alertas tempranas mucho más efectivas para mitigar desastres naturales, algo vital para un país donde los fenómenos de El Niño y La Niña nos dan dolores de cabeza financieros y sociales cada año.
Al final del día, este hito nos deja claro que en Colombia hay talento de sobra y que el cuidado de la biodiversidad ya no es un asunto menor, sino nuestra mejor carta de presentación ante el mundo. Entrar a este comité en Suiza es el reconocimiento a años de camello silencioso de nuestros científicos ambientales. Así que, la próxima vez que miremos al cielo, ya sabemos que hay satélites gringos, europeos y asiáticos trabajando con directrices y ojos colombianos para salvar el planeta. ¡Un orgullo ni el macho!
