Naturaleza

¡Se armó el bororó por el agua y Colombia es el alma de la fiesta!

Nuestro queridísimo Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (el IDEAM, para los amigos) firmó un pacto de cooperación técnica Sur-Sur con el gobierno de Guatemala. El chisme completo es que los colombianos, que nos las sabemos todas en el monitoreo del agua, nos fuimos a exportar conocimiento puro y duro para salvar nada más y nada menos que la cuenca y el Lago de Amatitlán, un ecosistema vital para los centroamericanos que viene pidiendo ayuda a gritos por la contaminación.

​La vuelta no es jugando: Colombia puso a disposición de las autoridades guatemaltecas todo el engranaje científico que ha pulido en su propio territorio, donde el IDEAM maneja una red nacional con miles de estaciones hidrológicas y genera el Estudio Nacional del Agua (ENA). Los duros de la ciencia de ambos países se sentaron a manteles para transferir metodologías de punta en evaluación de calidad hídrica y recuperación ambiental. Los datos compartidos permitirán a Guatemala montar sistemas de alerta temprana y planes de ordenamiento para que sus ríos no sigan llevando la peor parte de la actividad humana.

​Dentro de este proceso intervienen actores de mucho peso. Por el lado colombiano, la batuta la lleva la Directora General del IDEAM, la científica Ghisliane Echeverry, junto a un equipo de técnicos que se conocen al derecho y al revés los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos de las cuencas. Del lado chapín, se involucraron directamente las autoridades ambientales encargadas de la protección del Lago de Amatitlán y sus ríos tributarios, además de contar con el respaldo institucional de las cancillerías de ambos países, que son las que aceitan la maquinaria de la cooperación internacional para que estos proyectos no se queden en el papel.

​El impacto estadístico de esta alianza es un gana-gana total para la región. Colombia tiene una experiencia acumulada validando millones de registros de vertimientos, lluvias y temperaturas a través de su plataforma DHIME, conocimiento que ahora le ahorrará a Guatemala años de ensayos y errores. Al estandarizar el monitoreo bajo la metodología colombiana, el país centroamericano podrá medir con precisión matemática el nivel de oxígeno, sedimentos y contaminantes de sus acuíferos, apuntándole directamente al cumplimiento de las metas globales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de cara al 2030.

​Al final de la jornada, esta alianza demuestra que el talento científico de nuestro país está cotizadísimo y que en asuntos de cuidar el líquido vital, Colombia es una verdadera potencia. Dejar el nombre del país en alto compartiendo estas “fórmulas secretas” de conservación no solo limpia el agua de nuestros hermanos centroamericanos, sino que consolida al IDEAM como un referente técnico en todo el continente. ¡Qué orgullo ver que el ingenio y el camello de nuestra gente sirvan para sanar los ríos de otras fronteras!

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