La Sierra Nevada será zona de reserva
El Gobierno declaró una “zona de reserva temporal” de 942.000 hectáreas en la Sierra Nevada de Santa Marta. La vuelta es que, por los próximos cinco años, queda estrictamente prohibido otorgar nuevas licencias para minería o proyectos que le den muy duro al ecosistema. Es como ponerle un “pare” en seco a las multinacionales para que dejen de ver nuestra “Montaña Sagrada” como una alcancía y empiecen a respetarla como el corazón del mundo que es.
La jugada no es solo por amor al arte, sino porque ahí nace el agua que le quita la sed a más de 1.5 millones de personas en el Caribe. Con esta protección se busca blindar los ecosistemas de páramo y bosque andino que están más arriba, asegurando que los ríos que bajan de la Sierra no se sequen por culpa de la explotación desmedida. Básicamente, están cuidando el chorro para que en ciudades como Santa Marta o Valledupar no terminen pasando física sed.
Lo mejor del asunto es que este decreto no se hizo a punta de escritorio en Bogotá, sino que va de la mano con los cuatro pueblos indígenas de la Sierra (Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo). La idea es que ellos, sabios en su relación con la naturaleza, ayuden a definir qué se puede hacer y qué no en ese territorio. Es un reconocimiento a su papel como guardianes ancestrales, dándoles herramientas legales para que nadie se meta al rancho a punta de excavadoras.
Pero ojo, que la cosa tiene su picante. Aunque los ambientalistas están saltando en un solo pie, los gremios mineros están que echan chispas porque dicen que eso frena el desarrollo y la platica de las regalías. El reto ahora es que esos 9.420 kilómetros cuadrados no se queden solo en un papel firmado, sino que de verdad haya guardabosques y control para que los “vivos” no sigan deforestando por debajo de cuerda. ¡Amanecerá y veremos si de verdad protegemos el pulmón de la Costa!
