Están invirtiendo más en Colombia
Resulta que la Inversión Extranjera Directa (IED) en nuestro país se pegó una trepada miedosa durante el primer trimestre de este año 2026. Los inversionistas de afuera volvieron a mirar a Colombia con ojos de tragados y metieron una millonada la brava, demostrando que, a pesar de los sustos económicos globales, el talento y las ganas de camellar de nuestra gente siguen cotizando altísimo en el exterior.
La cifra exacta es para sacar pecho: nos entraron ni más ni menos que $3.794 millones de dólares. Si comparamos ese jurgo de plata con el trimestre inmediatamente anterior, estamos hablando de un repunte del 63,4%. Es como si la economía se hubiera tomado un par de tazas de café bien cargado, porque pasamos de un ritmo más bien lentón a meter un acelerón que dejó a varios analistas con la boca abierta.
Lo más bacano del asunto es en qué se están gastando esos verdes. Históricamente, la plata de afuera se iba casi toda para el petróleo y la minería, pero esta vez la vuelta cambió. Los sectores no extractivos —es decir, la tecnología, las energías renovables, la infraestructura y el agro— se llevaron la mejor parte de la torta. Esto significa que están invirtiendo en negocios que generan empleo del bueno, del que dura, y no solo en sacar recursos de la tierra.
Si nos ponemos a ver de dónde viene tanto cariño, los países que lideraron la fila para traer sus chequeras fueron Estados Unidos, España y los vecinos de la región. Las empresas extranjeras no se lo pensaron dos veces para apostarle a la estabilidad jurídica que viene mostrando el país y, sobre todo, a la mano de obra colombiana, que todos saben que es camelladora y no le arruga a nada.
La conclusión de este boletín es clara: este chorro de plata es un tremendo espaldarazo para el bolsillo de todos. Que la IED esté volando no es solo un dato para que los corbatudos de la bolsa celebren; significa que hay confianza, que se van a abrir nuevas plantas, que viene más innovación y que el billete va a empezar a circular con más fuerza en las calles. ¡Aprovechar el impulso porque la cosa pinta bien!
