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El “pajareo” está de moda

​Si usted pensaba que salir a ver pajaritos era solo un parche de jubilados con binoculares, déjeme decirle que como en el comercial de Davivienda, usted está en el lugar equivocado. El aviturismo (o el pajareo, pa’ los amigos) se volvió la gallinita de los huevos de oro para el turismo nacional, y no es para menos: ¡somos los reyes del mundo en esta vaina!

​¡Líderes mundiales, mijo!
​Para que saque pecho en la próxima reunión: Colombia es el país con más especies de aves en todo el planeta. Tenemos más de 1.960 especies registradas. Eso es una locura, es casi el 20% de la biodiversidad de aves del mundo concentrada en nuestra casa.
​Y no es solo carreta; los datos hablan por sí solos. En el último Global Big Day (que es como el mundial de fútbol pero de avistamiento de aves), Colombia se volvió a llevar la corona por séptima vez, les dimos sopa y seco a todos.

​​Lo más bacano de este auge es que no es solo por amor al arte. El pajareo le está metiendo el hombro a la economía de las regiones más apartadas. Mire estos daticos que lo van a dejar frío:

  • ​Gasto promedio: Un turista que viene a ver aves no es cualquier “pelagatos”. Se estima que un pajarero extranjero se gasta entre $250 y $300 dólares al día. Eso es mucho más de lo que gasta un turista convencional.
  • ​Aporte al PIB: Se calcula que esta industria le puede estar dejando al país más de $46 millones de dólares al año.
  • ​Empleo: Este negocio está sacando de la olla a muchas comunidades rurales, guías locales y posadas que antes no tenían ni cómo sacar la cabeza.
    ​¿Por qué tanta bulla con las aves?
    ​Es que tenemos de todo: Desde el Cóndor de los Andes que es una elegancia ver cómo planea, hasta colibríes que parecen joyas con alas y a esto súmele que los científicos y turistas se están metiendo a selvas y bosques que estaban “vetados”, descubriendo especies que ni sabíamos que existían.
    ​El dato pal cierre
    ​Si usted se quiere unir al parche, sepa que los departamentos que están “mandando la parada” son Caldas, Antioquia, Valle del Cauca y el Huila. Así que ya sabe, consígase unos buenos binoculares, póngase la pinta de explorador y salga a ver porque todo el mundo está hablando de las aves colombianas.
    ​¡Porque aquí lo que hay es alas para volar y pajaritos para admirar!

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