¡El negocio de la belleza en Colombia está facturando un billete largo!
La industria de los cosméticos y el aseo en Colombia la están moviendo toda. El mito de que la gente prefiere dejar de comer antes que dejar de echarse su arreglito resultó ser más real que nunca. Resulta que este sector ya se consolidó como un monstruo que mueve la bobadita de USD 6.800 millones, demostrando que a los colombianos nos encanta andar bien arreglados, oliendo a rico y con el “flow” bien arriba, sin importar el estrato ni el presupuesto.
El empuje de este negocio no es pura carreta ni ganas de hablar paja. Los duros de la Cámara de la Industria Cosmética y de Aseo de la ANDI sacaron pecho al mostrar que el mercado nacional no solo se mantiene firme, sino que está mandando la parada con fuerza en el exterior. Las exportaciones de productos colombianos —como labiales, champús con ingredientes naturales y cremas corporales— vienen creciendo a paso firme, demostrando que la berraquera y el talento de las empresas locales tienen con qué competirle a las grandes marcas gringas y europeas.
La clave de este timonazo y del éxito rotundo está en que las empresas se pusieron las pilas y se sintonizaron con lo que pide la gente. Ahora el bum son los productos con ingredientes del agro colombiano, como el aguacate, el café y el aloe vera. Además, el mercado ya no es solo para las mujeres; los hombres también se montaron en el bus del autocuidado y están gastando parejo en barbería, lociones y cremas para la barba. Esto ha hecho que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) locales se estén multiplicando como arroz, generando miles de empleos directos, especialmente para mujeres cabeza de hogar que son las que más le meten la ficha a la producción y la venta directa.
Pero ojo, que el asunto va más allá de la vanidad; este sector se ha convertido en un salvavidas clave para el comercio del país, porque hala muchísimo empleo indirecto. Desde la señora que vende por catálogo en el barrio y se gana sus buenos pesos extra, hasta los salones de belleza y las grandes cadenas de droguerías, todos terminan ganando con este negocio. El consumo final de este tipo de productos en los hogares colombianos registró un impulso tan sólido que terminó empujando las cifras del comercio general hacia arriba, dándole un respiro tenaz a la economía nacional en lo que va del año.
Al final del día, lo que queda claro es que la industria de la belleza en Colombia no tiene pelos en la lengua para decir que está en su mejor momento. Con la innovación verde, el apoyo a los productores locales de materias primas y un mercado que no deja de consumir, este negocio promete seguir dando de qué hablar y, sobre todo, seguir facturando grueso. Así que la próxima vez que se eche su buena colonia o se aplique el bloqueador para salir a la calle, siéntase orgulloso, porque con eso le está dando un empujón berraco a la economía de nuestro país.
