El sello colombiano en la misión Artemis
¡Qué nota lo que está pasando en la NASA! Si fuiste al Kennedy Space Center, viste de cerca el futuro, y lo mejor de todo es que ese futuro tiene nombre de mujer y acento colombiano. Diana Trujillo y Liliana Villarreal no están ahí de casualidad; son las que están moviendo los hilos de Artemis II, la misión que acaba de poner a cuatro astronautas a darle la vuelta a la Luna. Mientras medio mundo mira las estrellas, estas dos ingenieras están pegadas a las pantallas y a los radios asegurándose de que cada tornillo y cada maniobra salgan a la perfección.
Diana Trujillo, la caleña que todos admiramos, se convirtió en la primera mujer latina en llegar a ser Directora de Vuelo en la historia de la NASA. Ella es la que manda en el Centro de Control de Houston bajo el nombre clave de “Somos Flight”. Su historia parece de película: llegó a Estados Unidos sin saber inglés y trabajando en limpieza para costearse la carrera, y hoy es la encargada de tomar las decisiones de vida o muerte cuando la cápsula Orion está a miles de kilómetros de la Tierra. Ya había dejado su marca en Marte con los rovers Curiosity y Perseverance, pero ahora su oficina es el espacio profundo.
Por su parte, la cartagenera Liliana Villarreal es la mujer detrás del operativo de Aterrizaje y Recuperación. Imagínate el camello: la cápsula entra a la atmósfera a unos 40.000 kilómetros por hora, aguantando un calor de locos, y cae en mitad del Océano Pacífico. Ahí es donde entra Liliana, coordinando barcos de la Marina, helicópteros y buzos para sacar a los astronautas en tiempo récord. Ella lleva más de 15 años en la agencia y se conoce cada rincón del sistema de los transbordadores; es la que garantiza que, después de semejante viaje, los valientes que fueron a la Luna pisen tierra firme sanos y salvos.
Lo más impresionante de este dúo es la precisión técnica que manejan. Diana supervisa sistemas de navegación ultra complejos, mientras que Liliana lidera un equipo de más de 100 personas que ensayan en altamar durante meses para que el rescate no falle. Un dato clave es que la misión Artemis II es la prueba de fuego: si todo sale bien con el trabajo de estas colombianas, la próxima misión, Artemis III, llevará a la primera mujer y a la primera persona de color a pisar la superficie lunar, algo que no pasa desde 1972.
Pero la cosa no para ahí. El trabajo de Diana y Liliana es el cimiento para lo que viene después: establecer una base permanente en la Luna. Están probando tecnologías que nos van a permitir vivir allá arriba y, eventualmente, dar el salto más grande de todos: llegar a Marte. Así que cada vez que veas una noticia de la cápsula Orion o del cohete SLS, piensa que hay una caleña y una cartagenera dándole órdenes a las máquinas y cuidando a los humanos que van a bordo.
En resumen, estas mujeres son el vivo ejemplo de que para el talento colombiano ni siquiera el cielo es el límite. Han roto el “techo de cristal” y lo cambiaron por un casco de astronauta. Ver a una Directora de Vuelo y a una Directora de Recuperación hablando español y liderando misiones de miles de millones de dólares es un orgullo que no nos cabe en el pecho. ¡Son unas tesas totales!
