Industria y Negocios

El Guaviare y su bioeconomía

Imagínate que por allá en el Guaviare se pusieron las pilas y se convirtieron en el primer departamento de Colombia en meter la bioeconomía como una política pública seria. Eso no es cualquier cosita, es un planazo a diez años que busca sacarle el jugo a la selva y a la biodiversidad, pero sin tirarse la naturaleza. La idea es que la región deje de depender de la ganadería extensiva o de vainas que tumban el bosque, y más bien empiece a vivir de cuidar y aprovechar lo que ya tienen ahí.

​La jugada está respaldada por el Instituto SINCHI y la Gobernación, y lo bacano es que no se armó en una oficina fría en Bogotá, sino con la misma gente del territorio. Metieron a comunidades indígenas, campesinos y emprendedores locales para armar el muñeco. El objetivo principal es que, de aquí a unos años, la economía del departamento se mueva con productos amazónicos como el asaí, el camu camu, el seje o el cacao silvestre. O sea, puro negocio verde que genera empleo y cuida la tierrita.

​Y ojo a los datos, porque la meta no es un por chiste. Quieren consolidar por lo menos 45 bionegocios que ya están camellando en la zona y meterle el hombro a la restauración de 10.000 hectáreas de bosque degradado. Para lograrlo, la inversión inicial arranca con unos recursos clave del Sistema General de Regalías y apoyo internacional, demostrando que cuando se quiere, se puede meter plata en proyectos que de verdad le sirvan al futuro del país.

​Lo más valioso de este visaje es el impacto social. Estamos hablando de beneficiar directamente a más de 3.000 familias rurales que antes la tenían difícil o que dependían de economías ilegales. Ahora, con esta ley departamental, los campesinos e indígenas tienen el respaldo del Estado para montar sus microempresas de aceites esenciales, cosmética natural, alimentos procesados y ecoturismo, con la garantía de que no les van a tumbar el negocio a la vuelta de la esquina.

​En resumen, el Guaviare la está dando toda, mostrando cómo es que se hace la transición energética y económica de verdad. Pasaron de ser una zona fuertemente golpeada por el conflicto y la deforestación, a liderar la industria limpia en Colombia. Una berraquera completa que demuestra que el verdadero oro verde del país está en cuidar la Amazonía y poner a camellar la ciencia y el saber ancestral de la mano.

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